Conversamos.
Coordiná una consulta para compartir qué te gustaría mejorar y plantear tus dudas.

Dr. Hernán J. Rabaza
Especialista en Cirugía Plástica
Escuchar lo que buscás. Entender tus proporciones.
Acompañarte en una decisión que es tuya.
Una mirada médica y estética para acompañar tus decisiones, con atención a lo que te hace único.
Quizás sabés qué te gustaría cambiar, pero todavía no cómo. Explorá cada área y llevá tus preguntas a la consulta.
Médico cirujano, especialista en Cirugía General y especialista en Cirugía Plástica, Estética, Reparadora y Quemados.
La consulta es el espacio para escucharte, conocer tus expectativas y evaluar las alternativas adecuadas para tu caso. Cada decisión comienza con una valoración médica individual.
Conversemos sobre tus objetivosEl abdomen, la cintura, los brazos y las piernas cambian con el tiempo. Conocé las alternativas para abordar grasa localizada y exceso de piel, de acuerdo con tu anatomía y tu momento de vida.
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La liposucción retira depósitos de grasa de zonas seleccionadas mediante cánulas. La planificación de varias áreas puede ayudar a trabajar las proporciones del contorno corporal.
Se consideran el abdomen, la cintura, la espalda, los muslos o los brazos, según cada caso. La elasticidad de la piel influye en cómo se adapta al nuevo contorno.
Puede haber inflamación y hematomas. Los cuidados, la prenda de compresión y el regreso al ejercicio se indican de forma individual.
No es un tratamiento para la obesidad ni elimina por sí sola la flacidez importante o la celulitis. Pueden persistir irregularidades o asimetrías.
La abdominoplastia aborda el exceso de piel y tejido graso abdominal. Cuando está indicado, puede incluir la reparación de la separación de los músculos rectos.
La evaluación contempla la distribución del exceso de piel, las cicatrices previas, la pared abdominal y los cambios de peso o embarazos previstos.
Requiere cuidados de la herida y una vuelta progresiva a las actividades. La inflamación inicial y las cicatrices cambian durante los meses siguientes.
Deja una cicatriz en el abdomen inferior y, en la técnica completa, habitualmente alrededor del ombligo. No reemplaza el control del peso. Se conversan riesgos como seroma, alteraciones de cicatrización y trombosis.
Es una alternativa de alcance más limitado para determinadas personas con exceso de piel concentrado en la parte baja del abdomen.
Se evalúa si una resección menor de piel puede responder al objetivo. No es la opción adecuada para todos los patrones de flacidez ni equivale a una abdominoplastia completa.
Los cuidados dependen de la extensión real del procedimiento. Una intervención más acotada también necesita controles y restricciones temporales de actividad.
El tamaño de la cicatriz y el tratamiento de la pared abdominal se definen según la técnica elegida; el nombre “mini” no implica ausencia de cicatriz ni de riesgos.
Combina una abdominoplastia con liposucción en áreas seleccionadas para abordar el exceso de piel y determinados depósitos de grasa.
La posibilidad de combinarlas depende de la anatomía, el estado de salud y la extensión prevista. No todas las personas necesitan ni se benefician de la combinación.
La recuperación corresponde al conjunto de la cirugía. Se planifican controles, cuidados de la cicatriz y una reincorporación gradual a las actividades.
Combinar procedimientos no los convierte en una intervención menor. El plan debe equilibrar los objetivos de contorno con los riesgos del tratamiento de los tejidos.
La braquioplastia retira piel sobrante y, cuando corresponde, tejido graso de la parte superior de los brazos.
Se diferencia la flacidez cutánea de la grasa localizada. Esa distinción orienta si conviene una resección de piel, liposucción u otro abordaje.
Se necesitan cuidados de la herida y una adaptación temporal de los movimientos y esfuerzos con los brazos.
La resección deja una cicatriz cuya extensión depende del exceso de piel. Se explican posibles cambios de sensibilidad, problemas de cicatrización, seroma y necesidad de revisión.
El lifting de muslos aborda el exceso de piel y tejido graso para modificar el contorno de la zona, especialmente cuando la elasticidad cutánea es insuficiente.
Se evalúan la localización de la flacidez y la relación entre la piel y el tejido adiposo. La longitud y la posición de las incisiones dependen de esos hallazgos.
La cicatrización requiere cuidados y un regreso progresivo a la marcha, al trabajo y a la actividad física según indicación.
No sustituye la pérdida de peso. Si el problema es principalmente grasa y la piel conserva buena elasticidad, pueden valorarse otras opciones. La cirugía deja cicatrices.
Después de una pérdida considerable de peso puede quedar piel sobrante en el abdomen, los brazos, los muslos u otras regiones. El abordaje se organiza según las áreas que generan molestias y los objetivos personales.
Se valoran la estabilidad del peso, el estado general y nutricional y la extensión de las resecciones. Puede ser preferible distribuir las cirugías en distintas etapas.
Cada etapa tiene sus propios cuidados, controles y tiempos de recuperación.
No existe una única operación que resuelva todos los cambios. Las resecciones dejan cicatrices permanentes y requieren una planificación que contemple la seguridad.
La cirugía mamaria comienza por entender qué te gustaría cambiar y cómo te sentís. Volumen, posición, simetría y características de la piel se valoran en conjunto.
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El aumento mamario busca modificar el volumen y la forma de las mamas. Puede realizarse con implantes y, en casos seleccionados, con transferencia de grasa propia.
La elección del volumen, perfil y plano de colocación de un implante depende del tórax, los tejidos y el resultado que se busca. No se decide únicamente por una cantidad de centímetros cúbicos.
La inflamación inicial y la adaptación de los tejidos son progresivas. El sostén y las restricciones de actividad se indican según el plan quirúrgico.
Un implante no eleva por sí solo una mama con caída importante. Los implantes no son dispositivos para toda la vida y requieren seguimiento; pueden necesitar nuevas cirugías.
La mastopexia remodela la mama y reposiciona sus tejidos cuando existe descenso. Puede incluir la reducción de una areola ensanchada.
Se analizan la posición de la areola, el volumen disponible y la calidad de la piel. La necesidad de un implante depende del volumen deseado y de la anatomía, no del levantamiento en sí mismo.
Se indican cuidados de las incisiones y un sostén de soporte. La forma y las cicatrices evolucionan con la recuperación.
La técnica determina la distribución de las cicatrices. Embarazos, cambios de peso y el paso del tiempo pueden modificar el resultado. Se conversan posibles cambios de sensibilidad y efectos sobre la lactancia.
La reducción mamaria retira tejido y piel para disminuir el tamaño de las mamas y remodelarlas. Puede considerarse cuando el volumen genera molestias físicas o incomodidad.
Se valoran los síntomas, el volumen, la posición de las mamas y las expectativas. El objetivo es definir un tamaño compatible con la anatomía y los tejidos disponibles.
La cicatrización y la adaptación de la forma son graduales. Se planifican controles y restricciones temporales de esfuerzos.
Deja cicatrices y puede alterar la sensibilidad del pezón o la capacidad de amamantar. La simetría perfecta no es un objetivo que pueda garantizarse.
Las mamas tuberosas presentan características del desarrollo que pueden incluir una base estrecha, menor expansión del polo inferior y alteraciones de la areola o de la simetría.
El tratamiento se adapta al tipo de constricción y al volumen de cada mama. Puede requerir remodelación glandular, corrección areolar y, cuando corresponde, aumento de volumen.
El seguimiento permite valorar la adaptación de los tejidos y las cicatrices. Algunos casos necesitan más de una etapa.
No equivale simplemente a colocar implantes: el plan debe considerar la forma y las diferencias entre ambas mamas. La corrección y sus límites se explican de forma individual.
Las mamas pueden diferir en tamaño, forma o altura. Cuando esas diferencias generan inquietud, la evaluación permite identificar qué estructuras participan.
Las alternativas pueden incluir aumento, reducción, levantamiento o una combinación. En ocasiones cada mama necesita un tratamiento distinto.
El plan de cuidados depende de las técnicas utilizadas en cada lado y puede requerir revisiones sucesivas del resultado.
El objetivo es mejorar el equilibrio, sin prometer igualdad absoluta. Las asimetrías complejas o relacionadas con el desarrollo pueden necesitar más de una intervención.
La revisión mamaria puede plantearse ante cambios de forma, posición o volumen, o por problemas como contractura capsular o rotura de un implante.
Se revisan los antecedentes quirúrgicos y los estudios disponibles. La operación puede incluir recambio, modificación del bolsillo o remodelación de la mama.
Depende de la complejidad de la revisión y de los tejidos. El seguimiento posterior continúa siendo importante.
No hay una operación estándar para todos los casos. Una revisión puede dejar diferencias residuales y no garantiza que no se necesiten otras cirugías en el futuro.
La explantación consiste en retirar los implantes mamarios. El tratamiento de la cápsula que los rodea depende de los hallazgos y de la indicación médica.
Se conversa sobre el motivo del retiro, el estado de los implantes y la forma que puede quedar. En determinados casos se valora una remodelación o mastopexia.
Los cuidados se adaptan al alcance de la cirugía y a cualquier procedimiento asociado.
El retiro puede producir cambios de volumen, caída o irregularidades. No todas las pacientes necesitan retirar toda la cápsula; tampoco corresponde prometer que la cirugía resolverá síntomas generales de cualquier origen.
La ginecomastia es el aumento del tejido mamario masculino. La evaluación distingue el componente glandular de la grasa y considera posibles causas médicas.
Según el caso, el tratamiento puede incluir resección glandular, liposucción y manejo del exceso de piel. La técnica se elige después de la valoración.
Se indican cuidados de las incisiones, soporte cuando corresponde y una vuelta progresiva al ejercicio.
Pueden persistir asimetrías o irregularidades de contorno y cambiar la sensibilidad. La corrección quirúrgica no sustituye la evaluación de una causa hormonal o farmacológica.
Cada rostro tiene una identidad. La valoración facial considera las proporciones, la expresión y los cambios de los tejidos para conversar sobre alternativas acordes a tus objetivos.
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La rinoplastia modifica la estructura de la nariz para trabajar su forma y su relación con el resto del rostro. Puede abordar el dorso, la punta u otras características según la anatomía.
Se revisan expectativas, cirugías previas y respiración nasal. Si existe una alteración funcional, debe incorporarse a la evaluación.
La inflamación disminuye gradualmente y puede persistir durante meses. La apreciación del resultado requiere tiempo.
Los riesgos incluyen asimetrías, dificultades respiratorias, cambios de sensibilidad y necesidad de revisión. La técnica no se elige por una tendencia, sino por los objetivos y las estructuras de cada nariz.
La blefaroplastia superior aborda el exceso de piel y, cuando corresponde, otros tejidos del párpado superior.
Es importante distinguir la piel sobrante de la caída de la ceja o del propio párpado. La salud ocular y los antecedentes de sequedad forman parte de la valoración.
Puede haber inflamación y hematomas. Los cuidados oculares y de las incisiones se personalizan.
No todas las causas de una mirada pesada se resuelven con la misma cirugía. Se explican riesgos como sequedad ocular, dificultad para cerrar los ojos, alteraciones de cicatrización y complicaciones visuales poco frecuentes.
La blefaroplastia inferior puede abordar bolsas grasas y determinados cambios de la piel bajo los ojos. El manejo de los tejidos se adapta a la anatomía del párpado.
Se evalúan el soporte del párpado, la piel y su transición hacia la mejilla. No todas las ojeras se deben a bolsas ni tienen una solución quirúrgica.
La inflamación y los hematomas cambian con el tiempo. Es necesario seguir las indicaciones de cuidado ocular y asistir a los controles.
Pueden producirse cambios de posición del párpado, sequedad y otras complicaciones oculares. No se garantiza eliminar toda pigmentación ni todas las líneas de la zona.
El lifting facial trata determinados cambios de los tejidos y de la definición del rostro asociados al envejecimiento. Puede formar parte de un plan que incluya el cuello.
Se consideran la flacidez, la distribución de volumen y las características de la piel. La extensión y la técnica dependen de la evaluación individual.
La inflamación, los hematomas y las cicatrices evolucionan de manera gradual. La vuelta a la actividad social y física se conversa según el caso.
No detiene el envejecimiento ni trata por sí solo todas las alteraciones de textura de la piel. Existen riesgos como hematomas, cambios de sensibilidad y lesión nerviosa.
El lifting cervical aborda cambios como la flacidez del cuello, determinadas bandas musculares y el exceso de tejido en la región.
La evaluación distingue la contribución de la piel, la grasa y los músculos. Puede indicarse de forma aislada o dentro de una cirugía facial más amplia.
Se pautan cuidados de las incisiones y restricciones temporales de actividad. El contorno se aprecia mejor a medida que cede la inflamación.
La distribución de cicatrices y los límites del cambio dependen de la anatomía. Deben discutirse riesgos de sangrado, alteraciones de cicatrización y lesión de estructuras nerviosas.
El lifting de cejas puede abordar su descenso y determinados cambios de la región frontal. Busca modificar la posición de los tejidos de acuerdo con las proporciones del rostro.
Se analiza la relación entre cejas, frente y párpados para diferenciar qué estructura participa en la inquietud que motiva la consulta.
Los cuidados y las restricciones dependen del abordaje elegido y de si se asocia a otro procedimiento.
No equivale a una blefaroplastia. La elección entre alternativas quirúrgicas y no quirúrgicas requiere evaluar su alcance y sus límites; pueden aparecer asimetrías o cambios de sensibilidad.
La otoplastia permite modificar determinadas características de la forma o posición de las orejas, como una proyección prominente.
Se valoran la estructura del cartílago, las diferencias entre ambos lados y los objetivos del paciente. La decisión debe responder a una inquietud personal.
La protección de las orejas y la adaptación de actividades se indican según la técnica y la evolución.
La cirugía no mejora la audición. Pueden persistir diferencias entre ambas orejas y existir problemas de cicatrización o necesidad de revisión. Las cicatrices dependen del abordaje elegido.
La mentoplastia modifica el contorno o la proyección del mentón mediante alternativas que pueden incluir un implante o cirugía ósea.
Se estudia su relación con la nariz, los labios y la mandíbula. Las alteraciones de la mordida requieren una evaluación específica y pueden necesitar otro tipo de tratamiento.
Los cuidados varían según el procedimiento y la vía de abordaje. La inflamación inicial puede ocultar parte del cambio.
Las opciones no son intercambiables y tienen diferentes alcances. La elección exige conversar sobre cicatrices, sensibilidad, simetría y posibles revisiones.
La consulta permite valorar expectativas, antecedentes, medicación y alternativas, incluida la posibilidad de no operar. Toda cirugía puede tener complicaciones, como sangrado, infección, problemas de cicatrización, riesgos anestésicos o trombosis. Los riesgos específicos se conversan antes del consentimiento.
Este catálogo es una propuesta editorial para revisión del Dr. Rabaza; no confirma que todos los procedimientos estén indicados o disponibles en cada caso. Las fichas presentan información general y no un protocolo de cuidados.
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La valoración médica permite conversar sobre opciones, alcances, riesgos y recuperación.
Si existe una indicación adecuada, se definen los estudios y los pasos necesarios para avanzar.
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La indicación se define durante la consulta, después de evaluar tus antecedentes, tu anatomía y tus expectativas. En ese encuentro podés conversar sobre alternativas, beneficios y riesgos.
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